jueves, 2 de septiembre de 2010

NUESTROS AMIGOS, NUESTRA FAMILIA DE JAPÓN


El aire ya no huele igual; los atardeceres nos piden más abrigo y la luz se paga antes, como si nos fuera proponiendo hacernos a la idea poco a poco de que el verano termina.

Hemos disfrutado de un tiempo un poco más libre, alejado de las rutinas, de los titulares que nos arrugan el ceño; Nos ha despertado la luz de la mañana sin prisas; y hemos saboreado más el café, por el simple hecho de saborearlo. Nos hemos cansado por alargar el día con charlas tardías y nos hemos permitido sumar buenas compañías a horas sin compromiso.


Eso ha sido el verano que se acaba. Un buen verano.


Pero lo mejor no ha sido el café, ni las horas de sol, ni siquiera el tiempo para elegir cómo agotarlo. Lo mejor ha sido el reencuentro. Volver a ver a unos amigos que son mucho más que eso. Son la pura generosidad sin darle importancia; son la sencillez de las grandes almas; son la bondad, tan natural que parece fácil. No son dados a grandes efusiones en la expresión, pero te hacen sentir el centro de su afecto . Y ¡me siento tan en deuda con ellos...!



Cómo explicarles la pena de verles alejarse con el saludo en su mano. Cómo podría decirles que les sientimos cerca aunque estén lejos. Cómo hacerles ver lo orgullosos que estamos de tenerles en nuestras vidas. Porque llegaron a ellas calladamente, como son ellos; pero las llenaron de un mundo desconocido y sorprendente. Abrieron nuestra mente a otra cultura, a otra filosofía de la vida. Enriquecieron nuestros ánimos enseñándonos el verdadero valor de la serenidad, la dulzura y la sabiduría. ¡Tanto que aprender de ellos!.



Sólo puedo intentar rendirles un homenaje escribiendo torpemente lo que siento por ellos y gracias a ellos. De todo corazón para Isudzu, y Seishiro y (desde donde estés, tu cielo o el mío, que es el mismo) para Michijo.

2 comentarios:

JESUS dijo...

Realmente bonito y emocionante Eva

Eduardo (Ser individual) dijo...

Los amigos nunca se olvidad. A pesar que no estén siempre a tu lado, tienes la satisfacción de tener un grato recuerdo de ellos. Eso nadie te lo quitará. Los momentos, las aventuras, las risas, los llantos, y todas las experiencias que han vivido juntos se mantendrán en tu mente. Recuérdalos siempre con una enorme sonrisa.

Muy bonito lo que escribes.

Saludos.
Eduardo.